“La Depresión se sintió fuertemente en toda América. La caída de la Bolsa de Wall Street, ocurrida en octubre de 1929, y la ola expansiva de la crisis del 30, dieron lugar a un reordenamiento de la economía mundial; múltiples fueron las causas que desembocaron en la recesión de los años treinta, en EEUU Y Europa. Pero en América Latina, el agotamiento del modelo exportador de materias primas y productos agrícolas, principalmente orientado hacia el Reino Unido, se vio bruscamente afectado.
Al desacelerarse drásticamente la economía, se produjo desabastecimiento, inflación, desocupación y migraciones internas de importancia. El abrupto descenso de los negocios mundiales y la caída de los precios de materias primas y alimentos, afectó doblemente a América Latina, puesto que al reducirse su cuota exportadora, disminuyó notablemente su posibilidad de adquirir bienes industrializados, procedentes de los países centrales.
La crisis de 1930 fue el final de una época. La relaciona bilateral de monopolio y privilegio que había ostentado el Reino Unido de Gran Bretaña se fisuró por todos lados y si bien con algunos países prosiguió, la presencia de Estados Unidos se hizo insoslayable.”
La crisis de 1930 fue el final de una época. La relaciona bilateral de monopolio y privilegio que había ostentado el Reino Unido de Gran Bretaña se fisuró por todos lados y si bien con algunos países prosiguió, la presencia de Estados Unidos se hizo insoslayable.”
JORGE FERRONATO: AMERICA LATINA. ENTRE LO SUBLIME Y EL DESCONSUELO. Ediciones Macchi: 2007. Pag. 79